LOS INEVITABLES CIERRES DE ETAPAS (E INEVITABLES PARA EVOLUCIONAR...)

Este año terminó una etapa. Su decadencia ya empezó en el anterior. Esta etapa tenía la forma de un maravilloso flotador rosa. No piensen que he elegido flotador y rosa por algo aleatorio (que es como habitualmente escribo) sino porque flotador me sonaba a salir a flote de la etapa anterior y rosa porque fue dulce y sonriente.

La experiencia decía que todo no podía ser eterno. Incluso me aferré a la negación del final, intentando dejar de lado mi habitual "ya sabía yo que...", que no podía ser siempre ese ser asocial que no cree en amistades eternas, o sentirme siempre culpable de ser yo la culpable -valga la redundancia- de dichos finales.

Y así, el flotador se pinchó tres veces hace un tiempo - el primer pinchazo hasta llegó a la piel, el segundo ya no sorprendió y el tercero se recibió con una mueca de aceptación-
Así empezó a desinflarse, nadé para compensar la desilusión pero no sirvió y hoy escribo esto para cerrar oficialmente -aunque eso ya pasó hace días- una etapa de amistad.

Haciendo cuentas para el balance final:
 Q. ha pasado a una etapa nueva que eligió por propia voluntad -y en la frase el adjetivo propia  es lo más importante, independientemente del futuro al que le lleve esa etapa-.
 E. me tendrá rencor siempre por hacerme responsable de Q. y porque siempre busca un culpable distinto a si misma -conociéndola la propaganda repartida sobre mí será ponzoñosa pero es solo propaganda y el ámbito en el que la reparte me da igual-. 
S. sigue cordial porque siempre va de cara y porque nos seguimos ayudando a veces mutuamente -un 50% de cordialidad e interés- aunque en las rarezas -que así se perciben desde fuera- de su J. se adivinan oscuridades que no terminan de desvanecerse y cualquier día la cordialidad puede que se evapore. 
No son todas las letras del juego, pero sí las más importantes.

Reconozco que hubo días donde tras cada pinchazo de flotador, escocía más esta situación de final no hablado. Escribirlo no es aún cómodo pero es necesario. Aceptarlo es la calma. Pensar en la nueva etapa es mezcla de angustia y pereza.

 No tengo ganas de buscar nuevas etapas, aunque si lo piensas, las etapas no se buscan, simplemente llega un día en que te encuentras dentro de una nueva.

Forward is forward... (dijo la tortuga) 






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