BREVE MUSIC ON

Hoy mientras cocino pongo música, cuando me doy cuenta la de temporadas que pierdo la música. No debería de ocurrirme últimamente tan a menudo. Pero así es.  
Parece exagerado pero cuando pierdo la música, me pierdo un poco a mi misma. Algo me enreda el cerebro, el pensamiento y no me acuerdo de darle al on.

Al hilo de esto me acuerdo de mi madre. Ella ponía en su época la radio mientras estaba en la cocina. Y mi abuela, ella también... y después escuchaba la novela en un punto determinado de la casa porque tenía que poner la radio junto a una viga determinada que era donde podía sintonizar mejor. 

Mi madre dejó de poner la radio. Decía que así no se oía que había gente en casa, por si llamaba alguien y no quería abrir. Y yo dejé de cantar. Y es una de tantas veces en las que los miedos no se heredan pero se pegan a la piel. Tristeza. ¿cuántos miedos me pegaste, madre? Los llamabas prudencias.
Aún me quedan, los sigo quitando y me parece infinitamente tarde el momento.

¿Os inocularon algún miedo? ¿Me habré convertido en una inoculadora de miedos sin darme cuenta?


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